¿Cuándo debo consultar?
Pedir ayuda no es señal de debilidad, sino un gesto de cuidado y valentía. A continuación hay algunas recomendaciones en las que podrías considerar buscar acompañamiento psicológico:

Pide ayuda cuando:
  • Sientas que tus emociones se vuelven demasiado intensas o difíciles de manejar.

  • Te cuesta entender por qué reaccionas de ciertas maneras o repites los mismos patrones.

  • Sientas ansiedad constante, preocupación o miedo sin razón aparente.

  • Experimentes sensación de vacío o desconexión contigo mismo o con los demás.

  • Tengas dificultades para confiar o mantener vínculos afectivos estables.

  • Te cuesta disfrutar de lo que antes te hacía bien, o nada parezca tener sentido.

Otros síntomas por los que debes pedir ayuda son cuando:
  • Notes que el pasado sigue afectando tu presente, como si las heridas no cerraran.

  • Te sientas sobrepasado por las exigencias de la vida cotidiana.

  • Tengas pensamientos autocríticos constantes o sensación de no ser suficiente.

  • Sientas culpa, rabia o tristeza sin poder identificar claramente su origen.

  • Atravieses una pérdida, ruptura o cambio importante y no sepas cómo afrontarlo.

  • Notas que “funcionas” por fuera, pero por dentro estás agotado.

  • Te cuesta dormir, despertar, descansar o desconectarte de un momento cotidiano complejo.

  • Te sientas fragmentado entre lo que piensas, sientes y haces.

  • Deseas iniciar un proceso para conocerte mejor y comprender tu historia desde otro lugar.

Finalmente, no dejes pasar los siguientes sentimientos y sensaciones: