¿Cuándo debo consultar?
Pedir ayuda no es señal de debilidad, sino un gesto de cuidado y valentía. A continuación hay algunas recomendaciones en las que podrías considerar buscar acompañamiento psicológico:
Pide ayuda cuando:
Sientas que tus emociones se vuelven demasiado intensas o difíciles de manejar.
Te cuesta entender por qué reaccionas de ciertas maneras o repites los mismos patrones.
Sientas ansiedad constante, preocupación o miedo sin razón aparente.
Experimentes sensación de vacío o desconexión contigo mismo o con los demás.
Tengas dificultades para confiar o mantener vínculos afectivos estables.
Te cuesta disfrutar de lo que antes te hacía bien, o nada parezca tener sentido.


Otros síntomas por los que debes pedir ayuda son cuando:


Notes que el pasado sigue afectando tu presente, como si las heridas no cerraran.
Te sientas sobrepasado por las exigencias de la vida cotidiana.
Tengas pensamientos autocríticos constantes o sensación de no ser suficiente.
Sientas culpa, rabia o tristeza sin poder identificar claramente su origen.
Atravieses una pérdida, ruptura o cambio importante y no sepas cómo afrontarlo.


Notas que “funcionas” por fuera, pero por dentro estás agotado.
Te cuesta dormir, despertar, descansar o desconectarte de un momento cotidiano complejo.
Te sientas fragmentado entre lo que piensas, sientes y haces.
Deseas iniciar un proceso para conocerte mejor y comprender tu historia desde otro lugar.
Finalmente, no dejes pasar los siguientes sentimientos y sensaciones:


